Bioenergética

Esta terapia, cuyo principal fundamento es que el cuerpo y la mente están estrechamente ligados, se centra en cómo tus rasgos de carácter y tus conflictos emocionales no resueltos acaban reflejándose en tu cuerpo a través de diversos bloqueos energéticos.

         Su creador, William Reich, fue expulsado de la sociedad psicoanalista dirigida por Freud por no dar por válida la idea de que la psique y el cuerpo eran entes separados y continuó su trabajo junto a Lowen, un psiquiatra americano que se convirtió en su alumno.

         Reich localizó bloqueos en determinadas áreas del cuerpo, que dependían directamente de la historia infantil de la persona, y postuló que aunque el cuerpo y la mente son lo mismo, en el cuerpo encontramos nuestra energía, los instintos y las emociones, mientras que en la mente se desarrolla nuestra personalidad, que facilitará o dificultará la expresión y desarrollo del cuerpo.

Al igual que el resto de corrientes Humanistas, la terapia bioenergética no busca “curar” el carácter, sino traerlo a la consciencia, y lo hace a través de diferentes ejercicios corporales con los que se “despierta” al cuerpo y se le vuelve a conectar con la vida. El objetivo es ampliar tu consciencia corporal, aumentar tu propia energía, potenciar tu sensibilidad y facilitar el sentir y la identificación de tus emociones, propiciando así la expresión plena, sin bloqueos ni interferencias.

  Realizando estos ejercicios y respiraciones, comenzarás a expresar y liberar través de tu cuerpo emociones como la rabia, la tristeza, el miedo o el dolor, que habías mantenido reprimidas y bloqueadas durante años, generalmente desde que se originaron en la infancia.

A lo largo del proceso terapéutico, lograrás reavivar y traer a la conciencia recuerdos vívidos de aquellos episodios de tu vida que te ocasionaron estas tensiones y bloqueos, así como las emociones que los acompañan y que habían quedado sepultadas bajo tu mente inconsciente. De esta manera, te irás transformando progresivamente en un ser nuevo y libre, pasando de esta toma de conciencia a la aceptación, posteriormente a la comprensión y el perdón, hasta finalmente llegar a sentir en el momento presente, un profundo amor y respeto por ti misma y por todo lo que has vivido.