Somos un Todo interconectado

El término “campo cuántico” se refiere al campo de inteligencia universal que sustenta toda la materia y el mundo que percibimos como real, al que se refirió por primera vez el científico alemán Max Planck, premio Nobel de Física en 1.918. Este hombre dejó al mundo estupefacto al afirmar que microscópicamente no hay nada físico, que todo es energía y vibración, y que la materia es el efecto de esa energía condensada. Tenemos mucho que agradecerle, pues además de oponerse abiertamente al régimen Nazi, fue quien descubrió que las ondas de luz se comportan también como una corriente de partículas y que los electrones son simultáneamente partículas y ondas, fenómeno conocido como superposición cuántica.

Gracias a sus descubrimientos y a su teoría cuántica, fue posible aplicar la física al mundo de lo infinitamente pequeño, un mundo que se comporta de una manera muy diferente al de lo visible regido por la física tradicional. Tan diferente que Niels Bohr, un eminente físico coetáneo a Planck llegó a afirmar que “si nada de esto te parece desconcertante, es que no lo has entendido”. La física cuántica nos permitió descubrir que más allá de las fronteras entre nuestros cuerpos existe un vínculo invisible con todo lo que nos rodea, pues formamos parte de una Unidad en la que un sólo aprendizaje individual representa una evolución no sólo para nuestro sistema familiar, sino también para toda la Humanidad, pasada, presente y futura.

Antes se pensaba que onda y partícula, o sea, energía y materia, eran cosas diferentes, pero desde el descubrimiento de Planck sabemos que las partículas pueden comportarse como ondas y viceversa, es decir, que son la misma cosa funcionando en estados diferentes. Esto significa que nosotros, al estar formados por partículas subatómicas, nos comportamos también como energía: nuestro cuerpo es y está constituido por esa energía que emanamos constantemente y que nos conecta unos con otros a través de nuestra propia vibración.

Siendo un hecho indiscutible que nuestro ser se mueve en otras dimensiones que no apreciamos a un nivel consciente, podemos deducir que el “yo” que percibimos tan sólo es el fruto de las experiencias que hemos vivido y del contexto en el que ocurrieron, pero que sólo representa la punta del iceberg, una ínfima parte de la realidad que somos. La física cuántica nos ha demostrado que hay una conexión entre el mundo material y el mundo invisible que lo sustenta todo, de la misma forma que hay una conexión entre el cuerpo, la mente, y el espíritu que los alimenta.      

En el mundo cuántico, la energía responde a tu atención y ésta se convierte en lo siguiente que vas a vivir

Los  últimos experimentos están demostrando que en el nivel más pequeño de la materia, o sea, en el mundo cuántico, todo es energía, luz pura y radiante, tal como apuntó Planck. En ese nivel, todo, incluido el ser humano, está formado de esa misma sustancia universal que es el campo cuántico, por lo que somos un sistema de energías en vibración continua y que siempre estamos conectados con este campo, aunque no seamos conscientes de ello (no podemos serlo porque desde el ego no percibimos toda la información que existe en el campo, sino sólo la que nosotros mismos proyectamos previamente).

Esto significa que la vibración que emanamos con nuestros pensamientos y emociones, por resonancia nos viene devuelta en forma de realidad: se manifiesta en las situaciones que vivimos, las circunstancias, los conflictos sin solucionar, etcétera. En definitiva, nuestra mente, que nunca deja de crear a través de los pensamientos, se expresa en este campo y nos hace vivir nuestra realidad, aunque no somos conscientes de que somos nosotros mismos quienes la estamos creando.

En el mundo cuántico la energía responde a tu atención y ésta se convierte en lo siguiente que vas a vivir. Sabiendo esto, no hace falta que te diga la importancia de observar en qué enfocas tus pensamientos, pues tu inconsciente lo acepta todo como real. Si por ejemplo estás preocupándote por una situación y sintiendo miedo, aunque en realidad el peligro no sea para tanto y tu mente lo esté magnificando-que es lo que suele ocurrir en la mayoría de los casos-, el inconsciente lo vivirá como algo cierto y emitirá esa vibración de estrés, que acabará regresando a ti manifestándose en tu cuerpo y en tus futuras situaciones, relaciones, y experiencias de vida. Esto ocurre por el principio de resonancia: todo lo que se hace realidad en tu vida ha resonado primero con tus creencias, pensamientos, emociones, y éstas están condicionando por completo todo lo que te sucede. En el campo cuántico todo es energía y vibración y como ya sabes, la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma, así que la información que tú emanas desde tu inconsciente no puede perderse, sino transformarse y cristalizarse.

De esta manera podemos afirmar que no existe la mala suerte, ni el destino, ni el mal karma y que la causa de tus circunstancias no está en lo que te hicieron tus padres, ni en cómo te trata tu pareja o tu jefa en la actualidad, sino que todo, absolutamente todo está en resonancia contigo, y esta resonancia está condicionada por tus creencias, que dan forma a tus pensamientos y emociones. Una vez que se ha grabado una creencia en nuestra mente, las células comienzan a vibrar en esa misma frecuencia y el inconsciente programa el cerebro con conexiones neuronales que atraerán experiencias que vibren en consonancia.

Al asumir que esto es así, nos preparamos para dejar de vivir atrapados en las proyecciones de nuestro ego, dejar de hacer responsables de cómo nos sentimos a los demás o a las situaciones externas, y estamos en disposición de empezar a liberarnos del pasado y a cambiar nuestra vida construyendo un nuevo yo con unas nuevas creencias, que darán lugar a pensamientos y emociones muy diferentes a los que nos habíamos habituado.