Tu corazón manda en tu vida

Los últimos hallazgos en neurociencia, que es la disciplina que estudia el sistema nervioso y todos sus aspectos, han descubierto que nuestro corazón funciona también como un cerebro independiente, y que cuenta con más de 40.000 neuronas. Lo más sorprendente de esto es que al contrario de lo que se pensaba hasta hace bien poco, es el corazón quien le envía mensajes al cerebro con información sobre qué emociones estamos sintiendo. En base a ellas, el cerebro envía después señales eléctricas a las diversas glándulas del cuerpo para que segreguen las hormonas necesarias para afrontar esa situación emocional.

         Si de forma habitual sientes estrés, ansiedad, ira, miedo o resentimientos, la hormona cortisol hará que tu organismo entre en un estado de alarma ante esa situación que percibe como peligrosa y usará la huida, el ataque o el bloqueo como defensas.

         Si por el contrario experimentas emociones elevadas como la compasión, la gratitud, el perdón, la comprensión o el amor, tu organismo no necesitará destinar su energía para el ataque o la huida y no sólo estarás en paz y serás más feliz, sino que  tu sistema inmune se fortalecerá.

No lo sabes, pero tu mente inconsciente
vive en el pasado

Es vital, si queremos de verdad ser los dueños y creadores de nuestra vida, prestar atención a los patrones mentales y emocionales con los que vivimos nuestro día a día. Y si al mirarnos con total honestidad vemos que algo no va bien, tendremos que hacer un esfuerzo y buscar el camino más adecuado para realizar todos los cambios que sean necesarios. Tenemos más poder del que nos dijeron, sólo necesitamos creérnoslo y ponerlo en práctica. Nos enseñaron que los acontecimientos de nuestras vidas tienen el poder de determinar nuestra forma de sentir y pensar, que una causa externa es la que provoca un efecto en nuestro interior. Nos enseñaron a vivir y a sentirnos como marionetas impotentes en manos de un destino incierto, y en realidad ocurre justo lo contrario: nuestros pensamientos y emociones son la causa de las situaciones y circunstancias que atraemos a nuestra vida, por medio de las señales electromagnéticas que nuestro cerebro y nuestro corazón envían al campo cuántico.

 

Tus recuerdos asociados a experiencias del pasado residen en tu mente inconsciente, y se han ido formando ante la exposición repetida a situaciones externas. Estas situaciones a su vez provocaron respuestas en ti, que dieron lugar a tus conductas automáticas.

         Cuando en el presente uno o dos de tus sentidos responden  a un estímulo conocido, tu mente inconsciente reacciona sin que apenas lo notes, pues ésta se activa con un simple pensamiento o un recuerdo. Esto hace que vivas dejándote llevar por los innumerables recuerdos asociados con tus experiencias pasadas, que están conectadas a diferentes emociones que a su vez provocan que se activen tus programas de pensamiento y tus conductas automáticas.

La química de tu cuerpo cambia en el momento en el que aparece el estímulo, y en tu mente inconsciente se activan los programas condicionados que has memorizado con respecto a él, activando también los pensamientos, emociones y actitudes correspondientes. En ese instante dejas de estar al volante, tu mente inconsciente ha cogido todo el poder y por eso te resulta tan difícil hacer los cambios y mejoras que deseas para tu vida.

         La buena noticia es que con entrenamiento y una firme intención, puedes desaprender esos antiguos programas limitadores y crear una nueva mente, un nuevo yo, y en definitiva, una nueva vida. La vida que realmente te gustaría vivir.

         La ciencia nos ha demostrado que estamos sobradamente capacitados para, practicando la autoobservación y la presencia consciente, dejar de sentir y actuar de esa manera previsible y automática, eliminando esas asociaciones con el pasado y transformando los programas limitadores en nuevas formas de estar y de percibirnos a nosotros mismos.

Tus pensamientos y emociones están creando tu futuro

Somos mucho más que un cuerpo y una mente, y tenemos el poder de crear nuestra realidad. Con la práctica de ser el observador consciente de tus pensamientos y emociones automáticos, te darás cuenta de que la mayoría de ellos son hábitos que fuiste adquiriendo en el pasado hasta configurar tu personalidad actual, el yo pequeño y limitado que has creído que eres. Desde el momento en que te haces consciente de que esos programas mentales y emocionales automáticos con los que vives a diario son únicamente el reflejo de quien creíste ser en el pasado, estás preparado para empezar a construir un nuevo yo, un yo que mira hacia el futuro desde el presente, liberado de las viejas asociaciones que le encadenaban a las experiencias del pasado.

         Con el simple hecho de pensar de una manera nueva y distinta de ese yo que has construido en base a tus experiencias del pasado, cambiará tu cerebro, pues éste no distingue el mundo interior de lo vivido en el exterior. Al cambiar tu cerebro cambiarán también tus conductas, actitudes y creencias, y podrás alterar tu futuro y dejar de vivir repitiendo los viejos patrones de pensamientos inconscientes y limitadores que te convertían en alguien previsible y sin ningún poder sobre tu propia vida.

Nos comunicamos con el campo cuántico sobre todo por medio de los pensamientos y emociones, que son energía, impulsos eléctricos del cerebro. Así enviamos nuestras señales al campo e influimos en la materia y en nuestro  futuro, pero para dejar atrás todo aquello que no nos gusta de nuestra vida y de nosotros mismos y empezar a crear la realidad que deseamos, son       necesarios dos ingredientes: la intención o enfoque, y una emoción elevada, o lo que es lo mismo: cerebro y corazón trabajando en coherencia, actuando como uno.

          Nuestros pensamientos y emociones, al igual que cada potencial en el universo, son una onda de probabilidad que irradia un campo electromagnético y que se compone de energía. Nuestros pensamientos envían una señal eléctrica al campo y nuestras emociones atraen magnéticamente situaciones a nuestra vida, y al unirse lo que pensamos y lo que sentimos, generamos un estado mental-emocional que genera una huella electromagnética que influye en cada átomo de nuestro mundo.

         Cuando creamos un nuevo campo electromagnético en nosotros y esta nueva huella coincide con un potencial en el campo cuántico de información, la situación se materializará y “nos encontrará” en nuestra nueva realidad sin que tengamos que hacer ningún esfuerzo para que ocurra.

Somos adictos a las sustancias químicas de nuestras emociones

La mente inconsciente sólo sabe hacer lo que le has programado a través de tus patrones emocionales inconscientes, e intentar cambiarla desde la mente consciente sería como gritarle a un coche y darle la orden de que arranque.

          Hay que entrar en el subconsciente y reprogramarlo, es decir, desaprender tus viejas pautas mentales y emocionales, deshacer los circuitos de tu cerebro y reaprender otros nuevos, basándote en quién quieres ser en lugar de seguir siendo quien has sido hasta ahora.

         Cuando intentamos liberarnos de algún estado emocional memorizado y cambiar nuestra mente (por ejemplo la ira), vivimos la frustración al ver que la emoción generalmente nos gana la partida. Ocurre así porque cuando ésta aparece, el cerebro le indica al cuerpo que produzca las sustancias químicas de las que se compone esa emoción, y éste lo ha hecho tantas veces, que sus células ya viven empapadas en sustancias químicas de irascibilidad. Los receptores de las células se adaptan para asimilar y procesar estas sustancias químicas, y finalmente llegan a percibirlas como algo agradable, por lo que para activarse, cada vez necesitarán una “dosis” mayor de esas sustancias. Esto se traduce en que cada vez te costará más controlar tu ira -o la emoción de la que te quieras desprender- y no comprenderás por qué, porque cada vez que te digas mentalmente que ahora vas a mantenerte calmado o con toda tu buena intención practiques visualizaciones y afirmaciones positivas, el hipotálamo activará una alarma en tu cerebro para que se dispare la emoción junto con sus pensamientos correspondientes, y así las células vuelvan a recibir la dosis de sustancias a las que son adictas.

Para cambiar, hay que entrar en el subconsciente.

Para dejar de ser el que hemos sido hasta ahora, hay que terminar con la continuidad química de esos estados emocionales a los que nos hemos habituado y que siempre nos llevan a sentir lo mismo: ira, culpa, miedo, vacío, soledad, angustia, ansiedad, envidia, impotencia, dolor, frustración, depresión, estrés, etc. Necesitamos desmemorizar esa emoción que se ha convertido en parte de nuestra personalidad, y hacer que nuestro cerebro y nuestro cuerpo se acostumbren a una nueva mente.

         Tu mente consciente tal vez razone que desea ser feliz, pero tu inconsciente ha sido programado durante años para sentir lo contrario y sigue manifestando los mismos programas limitantes y destructivos de siempre, pues lo que hacen estas emociones memorizadas, que en realidad son un registro químico de nuestras experiencias del pasado, es obligarnos a recrear una y otra vez ese mismo pasado.

         Cada emoción traerá consigo su sistema de pensamientos automático correspondiente, y así es como vivimos nuestras vidas atrapados en esta espiral frustrante y destructiva, incapaces de ir más allá del recuerdo de quien creemos ser, y sin saber que de la misma manera que fuimos nosotros los que creamos estos programas inconscientes, también los podemos desprogramar y transformar en algo completamente diferente a lo que hemos conocido hasta ahora.

Para resolver un problema, hay que ir al mismo lugar en el que fue creado. Tenemos que acceder al cerebelo, la región del cerebro en la que se formaron y donde residen todos nuestros programas y patrones inconscientes que nos hacen vivir en un modo de “supervivencia” emocional, y desde él crear un nuevo estado mental y emocional con el que nos convertiremos en los creadores conscientes de nuestra vida. Para ello, vamos a llevar a cabo un ajuste creativo en el que seremos al mismo tiempo el observador y creador del proceso, así como el sujeto dispuesto al cambio.

         En la casilla de “Terapias” encontrarás una breve explicación sobre el tipo de meditación que utilizo en mis sesiones para ayudar a mis pacientes a acceder a la parte inconsciente de su mente y desde ahí comenzar a reprogramar su cerebro.

Con esta práctica sumamente gozosa y liberadora, en la que cada vez te resultará más fácil entregarte a la Fuente, a esa Inteligencia amorosa que nos ama y nos cuida en todo momento.

Te harás un experto en las siguiente acciones:

  • Observar tus pensamientos y emociones habituales
  • Observar y analizar lo que has creado en tu vida hasta ahora
  • Observar tus programas, conductas y reacciones automáticas
  • Reducir el automatismo en tus pensamientos, emociones y conductas
  • Dejar de activar y conectar los circuitos neuronales relacionados con tu antigua personalidad, con lo que dejarás atrás el pasado y desaprenderás lo que estabas acostumbrado a ser
  • Usar esa energía liberada para tejer nuevos circuitos en tu cerebro
  • Descubrir a tu verdadero Yo, una personalidad libre de culpa y miedo, que sabe que es amor y plenitud y que está unida a la Totalidad.

Los efectos de esta práctica se verán reflejados en tu mundo exterior, pues habrás creado una personalidad nueva que estará más allá del modelo de causa y efecto newtoniano en el que las situaciones externas eran las que condicionaban tus pensamientos, actos y emociones.

         Ahora, con la mente nueva que has creado, ha cambiado tu huella electromagnética y tu cerebro y tu corazón envían al campo cuántico una señal coherente en cuanto a tus pensamientos y emociones, y esta señal atraerá las experiencias que deseas a tu vida, al margen de lo que esté ocurriendo en el exterior.

   Nos habíamos acostumbrado a vivir condicionados por la idea de que la vida está dominada por la ley de la causa y efecto: cuando nos pasaba algo bueno nos sentíamos agradecidos y contentos, y por eso aprendimos a vivir esperando que algo o alguien del exterior nos provocara esos sentimientos.   Ahora habrás aprendido y experimentado que ocurre justo al contrario, que tienes la capacidad de invertir el proceso y de crear lo que deseas en tu vida. La culpabilidad, la ira, el miedo y la ansiedad con las que vivía tu antiguo yo consumían mucha de tu energía, y ahora estarás utilizando esa energía destructiva que has liberado, para transformarla y generar nuevas intenciones positivas.

     Este nuevo estado mental y emocional elevado, que es nuestro verdadero estado natural, permite que la Inteligencia Superior fluya más fácilmente en ti, y cada día te sientes más dichoso, agradecido, pleno y feliz. Ya no dependes del mundo ni de las circunstancias externas para que te definan y nada de fuera puede hacer que tus antiguas emociones y programas vuelvan a activarse, pues ahora vives en un estado de inspiración constante.

Llega un momento en el que te sientes contento porque sí, independientemente de lo que ocurra en tu exterior, y cuando quieres crear una situación o experiencia en tu vida, ya no lo haces desde la carencia o la baja autoestima como antaño, sino desde este estado de gratitud, entusiasmo y plenitud, con la certeza de que eso que deseas se manifestará en tu realidad de las maneras más sorprendentes y maravillosas.

Esto es posible porque cuando el cuerpo empieza a responder como si la experiencia ya fuera real en el presente, le estás enviando nuevas señales a tus genes, y tu campo electromagnético empieza a cambiar ahora, antes de que la situación o la imagen que estás creando en tu mente se haya materializado en tu realidad física. Primero cambias a nivel energético, y después esa realidad tomará forma material en tu mundo exterior. Te adelantas al tiempo y alcanzas un estado en el que el cuerpo y la mente trabajan como una unidad.

A través de unos ejercicios de meditación muy concretos que se centran en recordar quién no quieres seguir siendo, aprenderás a desactivar y desconectar tu antigua mente, y ésta dejará de enviar las mismas señales a los mismos genes.

En una etapa posterior de este ajuste creativo, en la que contemplarás a diario quién quieres ser y cuál es la mejor expresión de ti en la que te quieres convertir, activarás y conectarás nuevos niveles mentales con los que entrenarás emocionalmente a tu cuerpo para que se habitúe a esta mente nueva, y los nuevos programas surjan en ti de manera automática.

¡Te has convertido en el creador consciente de tu vida!